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• Arte y Sociedad
“Si una sociedad basada en el mito de la productividad y sobre la realidad del beneficio, sólo tiene necesidad de hombres mutilados (fieles ejecutores, diligentes reproductores, dóciles instrumentos sin voluntad) quiere decir que está mal hecha y que es necesario cambiarla. Para cambiarla, son necesarios hombres creativos, que sepan utilizar su imaginación”


“La gramática de la fantasía”, de Gianni Rodari

Leer esta reflexión, después de más de 20 años de docencia en el ámbito del arte, refrendó mi convicción de seguir estimulando aquellas capacidades que existen en cada persona, esas múltiples inteligencias, como señala Gardner, que están allí… esperando ser desarrolladas y que serán en definitiva, las que permitirán una mejor adaptación en su vida futura.

Los niños pintan, dibujan y se expresan sin condicionamientos, espontáneamente, lo creativo forma parte de su vida.

El mandato cultural es muy fuerte, la sociedad actual hace abandonar lo artístico a favor de la “eficiencia”. Esa realidad; y la escuela es cómplice de ello dejando su huella indeleble, al priorizar las disciplinas llamadas “fundamentales” en detrimento de aquellas “prescindibles” como las disciplinas artísticas, que sólo significan un “entretenimiento” reservado para las horas libres… Y los adultos también somos cómplices cuando saturamos la vida de nuestros hijos con múltiples actividades, priorizando las consideraciones “útiles” y restando tiempo al juego, la distracción y hasta el ocio.

¿Cómo revertir influencias tan contundentes? ¿Cómo contrarrestar posturas desvalorizantes que ya son históricas y universales hacia todo lo artístico, que no reporta beneficios materiales y “utilitarios”? No hay que bajar los brazos e insistir, desde cualquier ámbito: familiar, educativo, social.

La imaginación, base de la creatividad, tiene que ver con el pensamiento divergente, con el pensamiento que rompe con los esquemas de la experiencia, con lo preestablecido; es el pensamiento que plantea distintos puntos de vista… o sea, una mente creativa es aquella mente que puede plantear una diferente forma de ver la realidad, lo que no es poco.

Dice Rodari: “La fantasía es un instrumento para conocer la realidad. Otros instrumentos son los sentidos. Otros, el pensamiento crítico, la ciencia, etc. La mano tiene cinco dedos: ¿por qué la mente solo ha de tener uno? Por el contrario tiene muchísimos”.

A medida que crecemos, que dejamos de ser niños y olvidamos al que siendo adultos, llevamos adentro, dejamos ese lado soñador, ese lado de los permisos, donde equivocarse no es una tragedia sino un volver a empezar sin prejuicios. ¿Por qué no, entonces, rescatarlo si ya crecimos y estimularlo en los mas pequeños?

La imaginación, donde todo es posible: ese espacio que aparece con sólo cerrar los ojos… debe ser rescatado, no solamente para sentirnos libres, sino como “motor” de la creación. Creación que no pasa sólo por alcanzar un producto final, acabado, sino por crearnos y re-crearnos a nosotros mismos como persona, que crea y modifica su presente.

Ya que en era tecnificada, de la inmediatez, donde se hace un culto a lo efímero y relativo, donde falta perspectiva histórica para poder procesar tantos cambios vertiginosos, donde lo sensible, lo afectivo pierde dimensión, más que nunca se necesita de ella para poder adaptarse a este tiempo y ser feliz. Más se necesita de personas creativas, que de aquellas con un alto rendimiento intelectual. Más se necesita de personas con capacidades desarrolladas para afrontar y dar solución con eficacia a los improvistos, los conflictos y obstáculos de toda índole que de aquellas que sólo buscan soluciones mágicas o poco operativas.

Y he aquí donde el arte desempeña un papel fundamental: el de brindar un espacio lúdico, de placer y de permisos, de reflexión y de conocimiento, de libertad en objetivos, de expansión, expresión y comunicación personal. Un espacio para imaginar y crear, teniendo como disparador la realidad circundante y que le es propia a cada persona. Un espacio donde no existen respuestas cerradas y un solo camino para llegar a la solución.

Cabe aclarar que no es privativo del arte aclarar promover el desarrollo imaginativo-creativo: cualquier disciplina lo debería y puede estimular; sólo que la imaginación, la fantasía, la creatividad encuentran en el arte terreno fértil, más abierto, flexible y propicio para desarrollarse.

El arte ES cultura y debemos consumirla. El arte ES salud y debemos ponerlo en práctica.

Que el vértigo de este tiempo y la premura por acumular conocimientos, no enceguezca nuestro espíritu y nos convierta y convierta a las nuevas generaciones en “fieles ejecutores” de un mundo vacío y poco feliz…

Liliana María Isaía
Lic. en Pintura
Profesora de Educación en Artes Plásticas